Tomado de:
https://www.serina.es/empresas/aspm/documentos/formacion/inteligencia_emocional_II_autocontrol.pdf
El autocontrol es la "competencia emocional" que nos permite gestionar las emociones y sentimientos y decidir cómo expresarlos. No es necesario manifestar todas las emociones pero tampoco es necesario esconderlas o negarlas.
Las personas emocionalmente inteligentes expresan los sentimientos que son importantes y manejan de manera positiva aquellas emociones que no pueden exteriorizar. Demuestran autocontrol a nivel equilibrado y apropiado por lo que los demás se consideran dispuestos a compartir ideas y abiertos a escuchar, las relaciones son menos conflictivos y en general más agradables.
Las personas dotadas de esta competencia:
- Gobiernan adecuadamente sus sentimientos impulsivos y las emociones conflictivas.
- Se mantienen equilibrados, positivos e impasibles aun en los momentos más críticos.
- Piensan con claridad y permanecen concentrados a pesar de las presiones.
Las personas que poseen un alto autocontrol sobre sus emociones saben gestionarlas, muestran las positivas y eliminan o al menos moderan las de carácter negativo.
Somos lo que pensamos y si aprendemos a controlar nuestros pensamientos también así podremos controlar nuestras emociones.
Las emociones se pueden definir como una reacción física a un pensamiento. Si no tuviéramos cerebro no sentiríamos, de hecho se ha comprobado que algunas lesiones en el cerebro no se siente ni el dolor físico. Hay muchas ideas irracionales o pensamientos distorsionados en nuestra sociedad que impiden el autocontrol emocional:
− Falta de autovaloración
Es común que, como mucha gente en esta sociedad, se haya crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo, que eso es egoísmo. Pero el amor a los demás está relacionado con el amor que nos tenemos a nosotros mismos. No se puede hacer felices a los demás si no nos sentimos felices con nosotros mismos. Hay que destruir los pensamientos irracionales de que se tiene un solo concepto de sí mismo y que éste es positivo o negativo siempre. Todos disponemos de determinadas fortalezas y debilidades y siempre se pueden modificar determinados comportamientos.
− Falta de aceptación del cuerpo
Hay que tener siempre presente que no existe un único modelo de belleza y aprender a convivir con las propias imperfecciones físicas. Las partes que desaprueban y no se pueden cambiar pueden ser vistas con una óptica diferente. No se tiene porqué aceptar la definición de la sociedad respecto a la belleza.
− Dependencia psicológica
Lo racional es ser independiente psicológicamente, viviendo y escogiendo los comportamientos que elijan y deseen. Depender de alguien psicológicamente, significa que esa relación no implica una elección, sino que es un vínculo en el cual la persona dependiente se sienten obligada a hacer o ser algo que no que realmente no se desea.
La independencia psicológica implica no necesitar a los demás, cada uno es responsable de sus propias emociones y las demás personas de las suyas.
− Vivir en el pasado o en el futuro
El único tiempo que existe es el presente ya que el pasado pasó y el futuro está aún por venir. . Solamente existe un momento en el que podemos experimentar algo y ese momento es ahora. Lamentablemente se pierde mucho tiempo en recordar el pasado y pensar en el futuro. Es muy importante vivir el presente, el ahora. El pasado ya no existe; por supuesto puede aportarnos mucho en cuanto a vivencias y experiencias, pero ya pasó. El futuro está por venir; nada sabemos de él, se puede imaginar y planear, pero no detenernos en él, ya que aun no ha llegado.
− Necesidad de aprobación
A todos nos gusta recibir la aprobación de los demás, no es malo en sí mismo pero se convierte en patológico cuando es una necesidad en lugar de un deseo.
Es imposible lograr la aprobación de todas las personas en todas las ocasiones. Además, aunque parezca extraño, cuanto más se busca aprobación, menos se la encuentra.
− Perfeccionismo
Lo óptimo es enemigo de lo bueno. Resulta encomiable la búsqueda de la excelencia pero hay que ser realista, es imposible hacerlo todo perfectamente. Está bien intentar hacer las cosas lo mejor posible, pero hay que saber valorar la mayor o importancia de cada tarea que se emprende porque si a todas se les otorga igual relevancia, es posible que se pierda demasiado tiempo y esfuerzo en perfeccionar cosas que en sí mismas no van a ningún lado. La ansiedad que se produce al plantearse hacer todo a la perfección, los lleva muchas veces a hacerlas peor, ya que esta presión impide pensar con claridad.
Puede haber ocasiones en las que según las exigencias propias no se haya logrado el éxito. Pero este fracaso puede ser productivo, puede servir de incentivo al trabajo y a la investigación. Lo importante es no equiparar el acto, al valor de cada uno como persona. Se trata sólo de no haber logrado el éxito en esa tarea y no al valor de la persona.
− Culpabilidad
Las emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer. La culpabilidad no es solo una preocupación por el pasado, es la inmovilización del momento presente. Aprender de las propias equivocaciones es sano y necesario para el crecimiento personal.
La culpabilidad es un sentimiento es irracional no solo porque nos hace sentir molestos y deprimidos, sino que es inútil porque aunque se dedique el resto de la vida a sentirse culpable nunca se logrará borrar lo sucedido. Por lo tanto, es mejor dedicar el tiempo a hacer algo más constructivo como puede ser cambiar la actitud respecto a las cosas que nos producen sentimientos de culpa.
− Suerte
Creer en la suerte o el destino, es sentarse a esperar que las cosas pasen sin hacer nada para lograrlo, sin luchar por lo que uno quiere... Lo racional es ser activos y hacer que sucedan las cosas que deseamos en lugar de sentarnos a esperar que se den solas.
− Ira
La ira se refiere a una reacción inmovilizante que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son. Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración pero se puede aprender a actuar de forma distinta cuando experimentamos estos sentimientos,
lo más probable es que se sigan sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque. No es en absoluto conveniente mostrar una excitación emocional inapropiada en el lugar de trabajo. Esa actitud refleja que no se domina a sí mismo e impide un rendimiento máximo.
Convierta la activación airada en energía dirigiéndola hacia sus actividades laborales.
La idea es aprender a pensar en forma diferente para que la ira no nos paralice.
− Justicia
La decisión de luchar contra la injusticia puede ser muy admirable sin duda, pero dejarse perturbar por ello es tan irracional como la culpa, la búsqueda de aprobación o cualquiera de los otros comportamientos auto frustrantes. En lugar de perder el tiempo pensando que las cosas son injustas, se puede decidir que es lo que realmente se quiere y ponerse a buscar las maneras para lograrlo de forma independiente de lo que el resto del mundo quiere o hace.
− Excesivo espíritu del deber
Este sentimiento se hace patente siempre que se actúa como “debería hacerse” aunque se prefiera otra forma de comportamiento. Ej.:"Debes ser amable, debes cooperar con las tareas, debes estudiar aunque prefieras otra cosa, debes ser siempre bueno/a, debes comportarte como todos, etc." Nunca pueden ser nada que no se quiera ser todo el tiempo. No por eso, tenemos que estar contra el mundo, es solo no imponernos "deberías " que no queremos o que nos ponen tensos, que nos obligan a cumplir siempre y si no lo hacemos también nos oprimen ya que nos lo impusimos por el "debería".
Hacer lo que queremos es libertad, siempre y cuando no atentemos contra la libertad del otro.
Por otra parte, la represión de las emociones de manera continuada tiene un elevado coste físico y mental. Cuando la represión emocional se convierte en algo crónico, puede llegar a producir bloqueos mentales, alteración de las funciones intelectuales y obstaculizar la relación con los que nos rodean. La falta de autocontrol emocional puede provocar problemas de dos maneras diferentes:
a. Insuficiente control de las emociones
b. Exceso de control de éstas
Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad. Igualmente es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que conviene dominar en determinadas circunstancias, por ejemplo la incapacidad para controlar la ira en el trabajo supone un grave riesgo. Sin embargo,, cuando el mal humor nos acecha y amenaza con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas para mejorar la actividad.
Sin embargo, para algunos el autocontrol significa reprimir cualquier sentimiento, mientras que para otras esta represión es una muestra de frialdad o incapacidad para manifestar las emociones. Ahora bien, nos guste o no todos experimentamos estas emociones pero hay que saber expresarlas y tratarlas de forma adecuada.
El autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control, la extinción de todo sentimiento espontáneo tiene un coste físico y emocional.
Las personas que contienen sus sentimientos, especialmente los que consideran negativos, experimentan una elevación de su ritmo cardiaco, síntoma inequívoco de hipertensión. Cuando la represión emocional adquiere carácter crónico, puede llegar a bloquear el pensamiento, alterar las funciones intelectuales y alterar las relaciones interpersonales. No es la única causa pero es uno de los elementos que producen estrés.